La pintura de los impresionistas nace de la obra de los realistas, pero no comparten con ellos el interés social y moral por determinados temas. Les interesa más «cómo» pintan, más que «lo que pintan». Los impresionistas forman el primer movimiento consciente y coherente que posee la voluntad colectiva de crear un arte nuevo y que mantendrán contacto permanente y exposiciones conjuntas.
Su importancia radica tanto en las innovaciones pictóricas que proponen como en la dinámica de cambio y renovación que imprimen al arte occidental.
Su importancia radica tanto en las innovaciones pictóricas que proponen como en la dinámica de cambio y renovación que imprimen al arte occidental.