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martes, 5 de abril de 2011

EL IMPRESIONISMO

La pintura de los impresionistas nace de la obra de los realistas, pero no comparten con ellos el interés social y moral por determinados temas. Les interesa más «cómo» pintan, más que «lo que pintan». Los impresionistas forman el primer movimiento consciente y coherente que posee la voluntad colectiva de crear un arte nuevo y que mantendrán contacto permanente y exposiciones conjuntas.
Su importancia radica tanto en las innovaciones pictóricas que proponen como en la dinámica de cambio y renovación que imprimen al arte occidental.

LA PINTURA DEL XIX

Pintura Neoclásica
Se caracteriza por una claridad en el encuadre. Composiciones geométricas, regulares, equilibradas, estáticas. El dibujo contribuye a inmovilizar el movimiento. Los distintos planos del cuadro se delimitan claramente a través de las perspectivas de líneas confluyentes. 

LA ESCULTURA DEL SIGLO XIX

 La escultura Neoclásica: Busca el equilibrio entre lo real y lo ideal. Cultiva los temas mitológicos y los retratos. Utiliza sólo el mármol, porque su granulado es imperceptible, su suave tacto y color neutro no desvían la atención de las curvas, líneas y ondulaciones de la forma. Formas sencillas, con sereno equilibrio, de superficies lisas y volúmenes acabados. El escultor más destacado es Canova, con su «Paulina Bonaparte». Otros escultores importantes son Thorvaldsen.
La escultura Romántica es más naturalista en su ejecución formal. Los temas empleados son de la historia próxima. No se limitan al mármol, empican la madera y el bronce.
Movimiento intenso y exagerado, ejecutado con técnicas de boceto. Superficies inacabadas. Los personajes expresan emociones violentas. El escultor más destacado es  Rude con su "Marsellesa".